GUÍA DE LECTURA DE FICCIONES, DE   JORGE LUIS BORGES

Funes el memorioso

(Resumen)

Funes el memorioso entronca con los relatos-metáfora del tipo de La Biblioteca de Babel, aunque su concreción en un personaje con nombre y apellidos y en un escenario delimitado pueda engañar al principio, haciendo creer que estamos ante una pieza de corte más particular. Por supuesto, la historia de Ireneo Funes, un hombre que tras sufrir un accidente adquiere la propiedad de recordarlo todo ("Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho.

Esos recuerdos no eran simples; cada imagen estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etc. Podía reconstruir todos los sueños, todos los entresueños. Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero.") no es tanto una fábula protagonizada por un trágico monstruo de feria como una oportunidad de plantear algunas disquisiciones sobre la capacidad de abstracción, sobre el concepto del tiempo y, por supuesto, sobre la mente como creadora del universo. O tal vez sería mejor decir como "contenedora" del universo. También es un cuento de aire triste y deprimente; la figura de Ireneo Funes mueve a compasión. No es de extrañar: Borges, en la introducción al libro, anuncia que es "una larga metáfora del insomnio", mal que había padecido el autor y al cual ya había dedicado un poema en 1936. Al igual que en otros casos, su cualidad descriptiva, que solapa cualquier desarrollo narrativo, hace que lea este cuento con menor interés que aquellos más dotados de argumento.

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