GUÍA DE LECTURA DE FICCIONES, DE JORGE LUIS BORGES
NOTAS
LA LOTERÍA EN BABILONIA
Como todos los hombres de Babilonia, he sido procónsul; como todos, esclavo; también he conocido la omnipotencia, el oprobio, las cárceles. (p.456)
Babilonia. Capital del antiguo reino de su nombre, considerada como emporio de la fastuosidad y de los vicios, cuya localización está hoy en día marcada por una amplia zona de ruinas al este del río Éufrates, a 90 km al sur de Bagdad, en Irak. Fue de gran importancia política y económica bajo el reinado de Hamurabi y después Nabucodonosor.
Heráclides Póntico refiere con admiración que Pitágoras recordaba haber sido Pirro y antes Euforbo y antes algún otro mortal; para recordar vicisitudes análogas yo no preciso recurrir a la muerte ni aun a la impostura. (p.456)
Heráclides Póntico (siglo IV a.C.). Filósofo griego, discípulo de Platón, fue el primero a afirmar el movimiento de rotación de la Tierra.
Pitágoras (h. 570 a 496) (Pythagoras). Filósofo y matemático griego, natural de Samos. Fundó en la Magna Grecia una comunidad que siguió sus doctrinas (pitagorismo). Se le atribuye la invención de la tabla de multiplicar, del sistema decimal, de las proporciones aritméticas y del teorema que lleva su nombre. Pitágoras fue instruido en las enseñanzas de los primeros filósofos jonios Tales de Mileto, Anaximandro y Anaxímenes. Se dice que Pitágoras había sido condenado a exiliarse de Samos por su aversión a la tiranía de Polícrates. Hacia el 530 a.C. se instaló en Crotona, una colonia griega al sur de Italia, donde fundó un movimiento con propósitos religiosos, políticos y filosóficos, conocido como pitagorismo. La filosofía de Pitágoras se conoce sólo a través de la obra de sus discípulos. Los pitagóricos creían en la inmortalidad y en la transmigración del alma. Entre las amplias investigaciones matemáticas realizadas por los pitagóricos se encuentran sus estudios de los números pares e impares y de los números primos y de los cuadrados, esenciales en la teoría de los números.
Pirro (h. 319 a 272). Rey de Epiro (h. 259 a 272). General griego y famoso guerrero. En Italia, venció a los romanos en Heraclea (280), asustándolos con sus elefantes. Los venció nuevamente en Ausculum (279), e invadió Sicilia; fue vencido en Benevento (275).
Euforbo. Euforbo es citado en la traducción de Ilíada, en el canto XVI:
"Entonces un guerrero dárdano lo hirió de cerca por atrás y le clavó profundamente su aguda lanza entre los hombros, Euforbo, el hijo de Pántoo; el cual superaba a todos los de su edad en el manejo de la lanza, en el conducir carros y en la velocidad de la carrera, ya había hecho caer de sus carros a veinte guerreros, la primera vez que vino con su tiro de caballos, al comienzo de la guerra."
Ovidio en el 15 de los Metamorfoseos, hablando en nombre de Pitágoras, no expresa otro anterior hospedaje de su alma, que el cuerpo de Euforbo:
Ipse ego, nam memini, Troiani tempore belli.
Pantoides Euphorbus eram, &c.
Algún eco deforme de nuestros ritos parece haber retumbado en el Tíber: Elio Lampridio, en la Vida de Antonino Heliogábalo, refiere que este emperador escribía en conchas las suertes que destinaba a los convidados, de manera que uno recibía diez libras de oro y otro diez moscas, diez lirones, diez osos. Es lícito recordar que Heliogábalo se educó en el Asia Menor, entre los sacerdotes del dios epónimo. (p.459)
Tíber (Tevere). El mayor río de Italia; 405 km de longitud. Desemboca en Ostia, a pocos km de Roma, formando un delta en el Tirreno.
Heliogábalo. Éste es uno de los últimos emperadores que merecen mención especial. Heliogábalo (o Elagábalo), fue un tirano depravado de la línea de Calígula y Nerón. Aún muy joven, escogió su propio nombre, deseando característicamente denominarse Elagábalo, una deidad erótica de los fenicios. De niño, honraba ya a este dios y a otros dioses fálicos, interpretando ritos sodomíticos.
También hay sorteos impersonales, de propósito indefinido: uno decreta que se arroje a las aguas del Éufrates un zafiro de Taprobana; otro, que desde el techo de una torre se suelte un pájaro; otro, que cada siglo se retire (o se añada) un grano de arena de los innumerables que hay en la playa. Las consecuencias son, a veces, terribles. (p.459)
Éufrates. Río de Asia occidental. Nace en los montes de Armenia (Turquía), pasa por Siria e Iraq, donde en alQurna confluye con el Tigris, y desemboca en el golfo Pérsico, tras un recorrido de 2.800 km. Tiene una cuenca de 720.000 km² y su caudal medio es de 710 m³/seg. Sus aguas son aprovechadas para el regadío, sobre todo en el valle aluvial del Iraq. Se han constituido en su curso numerosas presas: las más importantes son las de Keban y Ataturk (Turquía) y Tabqa (Siria).
GLOSARIO
aciago (lat. aegyptiacus dies). infausto, de mal agüero
Mediante esa reforma, los compradores de rectángulos numerados corrían el doble albur de ganar una suma y de pagar una multa a veces cuantiosa. Ese leve peligro (por cada treinta números favorables había un número aciago) despertó, como es natural, el interés del público. (p.457)
albur (ár. buri, referido a Bura, en Egipto). 1 fig. Contingencia, azar. 2 Pez osteíctio de la fam. ciprínidos (Alburnus albidus), de unos 10 cm de longitud. Vive en aguas dulces y se alimenta de insectos.
Mediante esa reforma, los compradores de rectángulos numerados corrían el doble albur de ganar una suma y de pagar una multa a veces cuantiosa. Ese leve peligro (por cada treinta números favorables había un número aciago) despertó, como es natural, el interés del público. (p.457)
apocado. 1 De poco ánimo. 2 fig. Vil, de baja condición.
Los babilonios se entregaron al juego. El que no adquiría suertes era considerado un pusilánime, un apocado. (p.457)
bermejo (lat. vermiculu). 1 adj. Rubio, rojizo, rufo.
Miren: a mi mano derecha le falta el índice. Miren: por este desgarrón de la capa se ve en mi estómago un tatuaje bermejo: es el segundo símbolo, Beth. (p.456)
carmesí (ár. quermezi). color parecido al de la grana, dado por el quermes animal.
Un esclavo robó un billete carmesí, que en el sorteo lo hizo acreedor a que le quemaran la lengua. El código fijaba esa misma pena para el que robaba un billete. (p.457)
entablar. Cercar, cubrir o asegurar algo con tablas. Preparar o principiar un negocio, demanda, conversación.
Entabló una demanda a los perdedores: el juez los condenó a pagar la multa original y las costas o a unos días de cárcel. (p.457)
epónimo (gr. éponymos). que da nombre a un pueblo, a una ciudad, a una época, etc.; como Alejandro Magno y la ciudad de Alejandría: héroes epónimos.
Algún eco deforme de nuestros ritos parece haber retumbado en el Tíber: Elio Lampridio, en la Vida de Antonino Heliogábalo, refiere que este emperador escribía en conchas las suertes que destinaba a los convidados, de manera que uno recibía diez libras de oro y otro diez moscas, diez lirones, diez osos. Es lícito recordar que Heliogábalo se educó en el Asia Menor, entre los sacerdotes del dios epónimo. (p.459)
fausto (lat. faustu). favorable. Feliz, que proporciona alegría. Festivo, venturoso, memorable, alegre.
Era incoherente que los números faustos se computaran en redondas monedas y los infautos en días y noches de cárcel. Algunos moralistas razonaron que la posesión de monedas no siempre determina la felicidad y que otras formas de la dicha son quizá más directa. (p.457)
grieta (lat. v. crepta, por crepita, partic. del lat. crepare; crepitar). 1 Abertura alargada y estrecha que se hace en la tierra o en cualquier cuerpo sólido.2 Solución de continuidad, generalmente profunda y dolorosa, en la piel.
Había ciertos leones de piedra, había una letrina sagrada llamada Qaphqa, había unas rietas en un polvoriento acueducto que,según opinión general, daban a la Compañia; las personas malignas o benévolas depositaban delaciones en esos sitios. (p.458)
herrumbre (lat. ferrumine). 1 Recubrimiento escamoso o pulverulento que se forma por alteración del hierro bajo la acción del aire húmedo. 2 Gusto de hierro que toman algunas cosas. 3 Roya.
Otra declara que la Compañia es omnipotente, pero que sólo influye en cosas minúsculas: en el grito de un pájaro, en los matices de la herrumbre y del polvo, en los entresueños del alba. (p.460)
lacónico (gr. lakonikós, de Lacedemonia). breve, conciso, que expresa el pensamiento con pocas palabras.
Poco después, los informes de los sorteos omitieron las enumeraciones de multas y se limitaron a publicar los días de prisión que designaba cada número adverso. Ese laconismo, casi inadvertido en su tiempo, fue de importancia capital. (p.457)
omnipotencia (lat. -entia). 1 Atributo de Dios en virtud del cual puede realizar todo lo que no implica en sí contradicción interna. 2 fig. Poder muy grande.
Como todos los hombres de Babilonia, he sido procónsul; como todos, esclavo; también he conocido la omnipotencia, el oprobio, las cárceles. (p.456)
oprobio (lat. opprobriu). afrenta, deshonra, ignorancia.
Como todos los hombres de Babilonia, he sido procónsul; como todos, esclavo; también he conocido la omnipotencia, el oprobio, las cárceles. (p.456)
paleografía (paleo- + -grafía). ciencia que trata de la escritura y signos de los libros y documentos antiguos y del material sobre el cual se escribía.
Un documento paleográfico, exhumado en un templo, puede ser obra del sorteo de ayer o de un sorteo secular. (p.460)
procónsul (lat.). magistrado romano que ejercía la función consular en provincias o en el ejército.
Como todos los hombres de Babilonia, he sido procónsul; como todos, esclavo; también he conocido la omnipotencia, el oprobio, las cárceles. (p.456)
pusilánime (lat. pusillanime). falta de ánimo para afrontar cualquier cosa.
Los babilonios se entregaron al juego. El que no adquiría suertes era considerado un pusilánime, un apocado. (p.457)
venal (lat. venale). 1 De las venas. 2 Vendible. 3 fig. Que se deja sobornar.
Ante la indiferencia pública, los mercaderes que fundaron esas loterías venales comenzaron a perder dinero. (p.457)
zafiro. (probl. ár. alcafir ´ lat. sapphiru ¬ gr. sáppheiros). Variedad de corindón, óxido de aluminio, Al2O3, transparente y de color azul, que constituye una gema muy apreciada en joyería.
También hay sorteos impersonales, de propósito indefinido: uno decreta que se arroje a las aguas del Éufrates un zafiro de Taprobana; otro, que desde el techo de una torre se suelte un pájaro; otro, que cada siglo se retire (o se añada) un grano de arena de los innumerables que hay en la playa. Las consecuencias son, a veces, terribles. (p.459)